Jaime Calderón Riveros (Ingeniero Comercial Fen U de Chile)
Santiago, agosto 4, 2025
El sistema de concesiones ha sido un motor clave en la modernización de Chile, permitiendo el desarrollo de infraestructura estratégica en diversas áreas como autopistas, puertos, cárceles, salud. Esta política pública comenzó en 1993, bajo la gestión del entonces ministro de Obras Públicas Ricardo Lagos Escobar, y alcanzó su mayor impulso durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994–2000). A través de este modelo, el Estado licita a privados la construcción, operación y mantenimiento de obras públicas a cambio de una tarifa, todo en el marco de contratos de largo plazo.
Este sistema ha permitido implementar soluciones eficientes en contextos donde el Estado no dispone de los recursos suficientes para ejecutar proyectos directamente. Basta imaginar el impacto que habría tenido el crecimiento del parque automotor sin la red de autopistas urbanas concesionadas. Entre 1993 y 2022, se adjudicaron más de 100 contratos por un total de 27 mil millones de dólares, de los cuales el 75% se destinó a autopistas, y solo un 10% al ámbito hospitalario. Para el período 2024–2028, el Ministerio de Obras Públicas proyecta licitar 24 nuevos proyectos por un valor estimado de 17,6 mil millones de dólares. Hoy, el sistema de concesiones representa el 0,3% del PIB, incentivando fuertemente la inversión privada.
Concesiones en Salud: Un Aporte Decisivo
La incorporación del modelo de concesiones al sector salud ha sido más compleja y controversial. Un ejemplo paradigmático es el Hospital del Salvador, cuya concesión estuvo lista para firmarse al final del gobierno de Ricardo Lagos, pero fue detenida por la administración siguiente debido a la presión de gremios del sector y razones ideológicas. Este retraso implicó más de una década de demora; actualmente, se espera que el hospital entre en funcionamiento recién en 2026.
En 2009, se lanzó un ambicioso plan de concesiones hospitalarias por U$ 900 millones de dólares, incluyendo al Hospital del Salvador, el Hospital Sótero del Río y el Hospital Félix Bulnes. Desde entonces, se han sumado nuevos proyectos, y hoy existen 18 hospitales concesionados en ejecución, los cuales representan aproximadamente el 10% de las camas del sistema hospitalario nacional.
Según informes del Ministerio de Salud y del Ministerio de Obras Públicas, estos hospitales han costado hasta un 30% menos que los construidos mediante métodos tradicionales. Por ejemplo, el Hospital de Maipú tuvo un costo de 46,1 UF/m² y el del Salvador, 40 UF/m², comparado con los 58,5 UF/m² de construcciones públicas convencionales. Asimismo, presentan un 13% de menores costos totales y un 12% de reducción en los tiempos de ejecución.
A pesar de estos beneficios, el 80% de los proyectos ha sufrido retrasos, principalmente por problemas de diseño y coordinación entre el MINSAL y el MOP.
Desafíos y Mejora del Sistema de Concesiones en Salud
El principal desafío es comprender que la salud pública es un ámbito multidisciplinario. A menudo se confunde con la medicina —enfocada en sanar—, pero la salud es mucho más: implica el equilibrio orgánico y la prevención, y requiere la participación de médicos, enfermeras, arquitectos, ingenieros, economistas y otros profesionales. Esta diversidad de actores es una de las causas de la descoordinación institucional que afecta los proyectos concesionados.
Además, existe una resistencia histórica por parte de los gremios de la salud. Algunos sectores, inspirados en la escuela de salubridad pública de los años 50, consideran que el Estado debe no solo financiar, sino también proveer directamente los servicios. Desde esta perspectiva, se cuestiona que el paciente pueda elegir libremente a qué sistema de salud afiliarse, limitando la apertura a modelos mixtos.
Otro punto crítico es la falta de coordinación técnica. Las especificaciones para el equipamiento médico —a menudo copiadas de catálogos sin mayor análisis— generan sobrecostos y distorsiones. No es raro encontrar equipos de alto valor almacenados durante años en bodegas hospitalarias porque no se consideró su instalación, operación o mantención. Aquí, el rol de la ingeniería y la arquitectura hospitalaria es fundamental, no solo en el diseño físico, sino en la planificación estratégica de la red asistencial.
Hacia Nuevas Concesiones en Salud: Un Proyecto Informático Nacional
En pleno siglo XXI, resulta inaceptable que Chile no cuente con una base de datos precisa de pacientes en listas de espera. Casos como el fraude en licencias médicas o la falta de una ficha médica electrónica universal exponen un sistema que requiere urgente modernización.
Proponemos un proyecto informático nacional que digitalice y conecte todos los niveles del sistema de salud, integrando exámenes, diagnósticos e historiales clínicos en una sola plataforma interoperable. Este proyecto —el más ambicioso en décadas— podría ser desarrollado mediante concesiones, incorporando inversión privada y gestión eficiente.
Conclusión
El sistema de concesiones ha demostrado ser una herramienta efectiva para la modernización del país, y su aplicación al ámbito de la salud no debería ser la excepción. Si se superan las resistencias ideológicas y se mejora la coordinación interinstitucional, el potencial transformador de este modelo podría entregar un sistema de salud más eficiente, moderno y justo para todos los chilenos. La ingeniería, como disciplina integradora y resolutiva, tiene aquí un rol protagónico en el diseño del futuro.
Fuentes:
- CPI: Cuenta Pública 2005–2022
- Dirección General de Concesiones (COPSA): Informes Oficiales 1993–2002
- Proyección cartera MOP 2024–2028 (Biblioteca)
- Ministerio de Salud