viernes, 28 de noviembre de 2025

“¡Esta no me la va a ganar!”: Una Reflexión sobre el Futuro de la Salud Pública en Chile

Jaime Calderón Riveros
Santiago, noviembre 28, 2025


La salud en Chile atraviesa un momento crítico, marcado por un sistema público que sigue enfrentando profundas dificultades. La propuesta del actual Gobierno de un monopolio estatal sobre el seguro de salud, y su impulso hacia una “salud igualitaria para todos” a través de un sistema único, ha chocado con la realidad de un país con una infraestructura mixta: un fuerte sector privado, seguros complementarios, hospitales públicos colapsados, y una clase política que parece carecer de liderazgo. La falta de una visión a largo plazo está generando un sistema de salud que no solo es ineficiente, sino también peligroso para los pacientes. Hay variedad de caminos para el mismo objetivo.

El resultado es claro: millones de pacientes en listas de espera, más de quince mil pacientes oncológicos con tratamientos postergados, miles de cirugías aplazadas y un promedio alarmante de treinta mil muertes anuales. Sin embargo, el tema de la salud sigue ausente de los debates presidenciales, y la crisis sigue sin ser abordada con la seriedad que merece. Frente a este panorama, me siento en la obligación de presentar una propuesta constructiva que, desde una actitud positiva y realista, plantee soluciones concretas.


1. El Modelo de Salud: ¿Monopolio Estatal o Competencia Abierta?

Uno de los grandes temas del debate actual es si debemos permitir que el Estado se convierta en el único proveedor de salud, eliminando la opción de seguros privados. Aunque la “salud igualitaria” es una meta noble, la realidad en Chile exige un sistema que combine lo público y lo privado para maximizar recursos y mejorar el acceso.

La clave es fomentar la competencia a través de un sistema de seguros complementarios. En lugar de imponer un monopolio estatal, debemos ofrecer subsidios directos a las personas según su nivel de ingresos, lo que les permitiría elegir el seguro que mejor se adapte a sus necesidades. Este modelo también promovería la participación de las empresas y las cajas de compensación, ampliando las opciones de cobertura.


2. La Modernización del Estado: Una Necesidad Urgente

La promesa de modernizar el sistema de salud ha sido una constante, pero los avances concretos han sido limitados. Los gremios de la salud, a menudo con poder político significativo, se oponen a cualquier reforma que perciban como una invasión de sus prerrogativas. Sin embargo, la solución no es retroceder ante la resistencia, sino entender que la salud es un esfuerzo multidisciplinario, que no solo involucra a médicos, sino también a enfermeras, arquitectos, economistas y otros profesionales.

Para avanzar, propongo los siguientes cambios estructurales:
  • Crear un ministerio de salud con una estructura orgánica clara, con vicepresidencias ejecutivas y una comisión de expertos multidisciplinarios.
  • Digitalizar toda la red de salud, con una ficha única universal interoperable, que incorpore tecnologías emergentes. Licencias médicas independientes.
  • Concesionar los hospitales públicos bajo gobiernos corporativos y con gerencias profesionales, para garantizar la eficiencia y transparencia.
  • Racionalizar el sistema de compras públicas, de modo que se optimicen los recursos. Transparentar financiamiento sociedades científicas.


3. Educación y Prevención: El Camino hacia una Salud Proactiva

Uno de los pilares fundamentales para mejorar la salud pública en Chile es la educación sanitaria y la prevención. No basta con tratar enfermedades; debemos prevenirlas desde sus primeras etapas. Esto implica promover programas de salud preventiva en todos los niveles, desde los centros de salud familiar hasta las mutualidades y cajas de compensación.

Es urgente implementar medidas como:
  • La promoción de la salud bucal y mental.
  • La prevención de enfermedades crónicas, como la obesidad infantil y el alcoholismo juvenil.
  • Fomentar la actividad deportiva como una herramienta de salud pública.
  • Introducir el servicio militar social remunerado, como un medio para educar y formar hábitos saludables.


4. Capacitación y Formación de los Profesionales de Salud

La formación de los profesionales de la salud debe ser una prioridad nacional. Esto no solo incluye a médicos, sino también a todos los actores involucrados en el cuidado de la salud, como enfermeras, técnicos biomédicos y personal administrativo. La capacitación continua es clave, especialmente en el uso de nuevas tecnologías.

Es fundamental que los decanos de las facultades de medicina trabajen junto con las autoridades sanitarias para garantizar que los programas de formación estén alineados con las necesidades del sistema de salud. Además, debemos asegurar una distribución equitativa de los campus clínicos y fortalecer la formación en áreas rurales y regiones con menos acceso a la salud.


5. Red Hospitalaria Domiciliaria: Un Modelo Innovador

La expansión de la red hospitalaria domiciliaria es una estrategia que no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también optimiza el uso de los recursos hospitalarios. Fomentar este modelo puede liberar camas en los hospitales y reducir la presión sobre el sistema, al mismo tiempo que se ofrece un trato más personalizado y cercano a los pacientes.


6. La Carrera funcionaria: Mejorar las Condiciones de los Trabajadores de la Salud

Es urgente mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la salud, tanto en términos salariales como en cuanto a la seguridad en el trabajo. La violencia contra los trabajadores de salud es una realidad innegable, por lo que debemos elevar las penas para los agresores. Además, se debe fomentar la participación de los profesionales en la toma de decisiones sobre la gestión de los hospitales, incentivando la productividad mediante modelos de gobiernos corporativos.


7. Seguro Universal Catastrófico: Protegiendo a las Familias

Uno de los mayores riesgos en el sistema de salud es la falta de protección frente a enfermedades de alto costo. Un seguro universal catastrófico, que cubra enfermedades raras y tratamientos extremadamente costosos, sería un avance importante en la protección social. Este tipo de seguro no se resuelve con marchas ni con discursos, sino con una política de Estado seria y estructurada.


Un Futuro Mejor para la Salud en Chile

El sistema de salud que heredará el próximo gobierno estará plagado de desafíos, pero también de oportunidades. La clave para superarlos está en poner a las personas en el centro de todas las políticas públicas, con un enfoque en la prevención, la educación y la eficiencia. Chile merece un sistema de salud más justo, más moderno y accesible. No podemos seguir estancados en un sistema de seguridad social obsoleto. Los obstáculos son grandes, pero no insuperables. Y como bien dijo una paciente oncológica, “¡esta no me la va a ganar!”


(1) “Esta no me la va a ganar” es el comentario de un paciente oncológico sencillo operado en un hospital público entrando a una radioterapia.




Artículo publicado en El Libero de domingo 30 de noviembre del 2025
Link https://ellibero.cl/tribuna/esta-no-me-la-va-a-ganar-una-reflexion-sobre-el-futuro-de-la-salud-publica-en-chile/

jueves, 20 de noviembre de 2025

En nombre de Dios y de la ciencia

Por Jaime Calderón Riveros
Ingeniero Comercial (FEN – U. de Chile)

“En nombre de Dios y de la ciencia”, me respondió un distinguido médico cuando le señalé un grave error técnico en una decisión de salud. Su reacción resume un problema profundo: durante décadas, la improvisación, el voluntarismo, las presiones gremiales y el peso de ciertas personalidades han dominado un sector que exige rigor, evidencia y gestión moderna. Las consecuencias están a la vista: millones de personas en listas de espera, miles de cirugías postergadas y más de quince mil pacientes oncológicos sin atención oportuna. Paradójicamente, estudios recientes muestran que el sector privado, con la mitad de los recursos, atiende un número similar de pacientes. Todo esto mientras el presupuesto público en salud se ha duplicado en diez años, síntoma evidente de un enfermo mal diagnosticado.

No responsabilicemos a médicos ni trabajadores de la salud. Su labor, muchas veces heroica, merece el más alto reconocimiento. El problema es sistémico: una institucionalidad rígida, un enfoque de salud pública que no incorporó avances tecnológicos, administrativos ni económicos, y una confusión conceptual persistente. Salud no es lo mismo que medicina: la primera es equilibrio y prevención; la segunda, la ciencia de curar. Resolver esta crisis requiere arquitectos, ingenieros, economistas, enfermeras, matronas, médicos y muchos otros profesionales trabajando de manera integrada.

Tampoco hubo liderazgo ni coraje político para detener ni acusar a los jueces por la inconstitucional resolución de la Tercera Sala de la Corte Suprema, que según el Observatorio Judicial constituye una grave alteración del orden democrático al reinterpretar la ley. Esta crisis se incubó por años: la falta de corrección oportuna del mecanismo de reajustabilidad del sistema privado en los 2000, advertido en su momento por ministros de la Corte; la resolución del Tribunal Constitucional de 2010 que terminó por judicializar el sistema y el traspasar del problema al Ejecutivo. Todo ello derivó en la crisis integral que hoy enfrentamos.

Pero no hay noche que no termine en amanecer. La crisis actual debe invitarnos a reflexionar. Todos queremos un sistema de salud mejor para Chile, más allá de las diferencias políticas. Y para avanzar, debemos enfrentar tres debates fundamentales.


1. El sistema debe poner al paciente en el centro

El juramento hipocrático es claro: “La salud de mis pacientes será la prioridad de mi trabajo.” Sin embargo, ese espíritu se ha ido perdiendo. Hoy la discusión se concentra en si debemos avanzar hacia un seguro único estatal —como propone el actual gobierno, con un monopolio público y el sector privado relegado a un “segundo piso”— o hacia un modelo donde los pacientes elijan libremente a su prestador, público o privado.

Algunos economistas defienden el seguro único como mecanismo de racionalización del gasto. Pero surge una pregunta esencial: ¿puede un burócrata asignar recursos mejor que las propias personas? La libre elección, por sí misma, tiende a generar una asignación más eficiente.

La alternativa es subsidiar directamente al paciente, permitiéndole decidir dónde atenderse. Éste es el primer nudo que debemos desatar.


2. Modernizar el Estado: un desafío postergado por décadas

Aunque la modernización del sector público ha sido ampliamente estudiada, el área de salud suele quedar fuera por su complejidad, pese a ser una de las más costosas junto con educación. Intentos como el Informe Caldera, liderado por el exministro Carlos Massad, fueron sistemáticamente bloqueados por gremios que se oponen a cualquier cambio.

Sobran ejemplos: la paralización del programa de concesiones, que junto con el plan AUGE durante el gobierno del expresidente Lagos habría significado un avance relevante y cuya detención retrasó proyectos emblemáticos —como el Hospital Salvador— por más de diez años, por razones estrictamente ideológicas. La oposición del Colegio Médico a la fiscalización de licencias médicas, semanas antes de que la Contraloría revelara un fraude masivo —incluido un médico con más de 21 mil licencias—. La decisión de instalar en Providencia una sede del Hospital Félix Bulnes, con altos costos de traslado de pacientes y personal. O hospitales multimillonarios aprobados por dos ministerios que hoy no cumplen normas básicas de arquitectura hospitalaria.

Modernizar exige decisiones estructurales: reformar el Ministerio con una visión macro respaldada por una comisión multidisciplinaria; concesionar la red hospitalaria; implementar ficha clínica única y licencias médicas digitales mediante concesiones; corregir el sistema de compras públicas —hoy con severos sobregastos—; profesionalizar la gestión con directorios corporativos; y permitir que los hospitales capten inversión privada y donaciones.


3. Educación sanitaria y prevención: la salud no está en el hospital

La salud se construye en el entorno, no en el hospital. Por ello, urge un Plan Nacional Preventivo que integre el trabajo de mutualidades, centros de salud familiar y la red hospitalaria, con recursos dirigidos a reforzar la medicina familiar.

Chile necesita políticas sólidas en nutrición, actividad física, salud mental, salud bucal y una legislación más estricta sobre alimentos. Debemos también prepararnos para el gran desafío demográfico: el rápido envejecimiento de la población.

Y debemos cuidar a quienes cuidan. Se requieren políticas claras de protección para los trabajadores de la salud, fortalecer la carrera funcionaria y establecer mecanismos efectivos contra las agresiones.

Finalmente, un seguro universal catastrófico debe proteger a las familias frente a enfermedades graves, bajo un sistema solidario que evite la ruina financiera por razones de salud.


Un diagnóstico claro para un futuro posible

La crisis sanitaria que vivimos es resultado de un diagnóstico errado durante años, marcado por dogmas, improvisación y gestión desvinculada de la evidencia. Pero salir de esta crisis es posible si logramos un acuerdo amplio, con políticas públicas centradas en el paciente y no en ideologías o intereses corporativos.

Chile merece un sistema de salud digno, moderno y eficiente. Las soluciones existen; lo que falta es voluntad y liderazgo político para implementarlas.


Santiago, 20 de noviembre de 2025


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Artículo publicado en El Mostrador el domingo 23 de noviembre de 2025