Cuando un paciente va al médico por algún problema y no se le soluciona, recurre a otro médico, le piden exámenes hasta llegar al diagnóstico certero. El diagnóstico es lo más importante en los problemas médicos y con un mal diagnóstico difícilmente el paciente se va a sanar. En salud, que no es lo mismo que medicina, pasa lo mismo y si no tenemos un buen diagnóstico no vamos a solucionar el problema de la salud.
Debemos definir que medicina y salud son conceptos diversos. Medicina se refiere a sanar, herramientas para solucionar los problemas médicos de un paciente. Salud se refiere a equilibrio orgánico o ausencia de enfermedades y es un problema multidisciplinario donde intervienen médicos, enfermeras, matronas, tecnólogos, profesionales de la salud, arquitectos, ingenieros, economistas. Cada uno con su particular enfoque y aporte. No debemos confundir salud con medicina.
Nuevamente hemos visto una activa participación del Colegio Médico solicitando más recursos para resolver el problema de las listas de espera. Según informes de la Dirección de Presupuestos (Dipres) el gasto público ha crecido un 9% anual en las últimas dos décadas y en términos del PIB en salud se duplicó entre 1990-2012 pasando del 1,6% al 3,5% y se proyecta que va a pasar al 6,8% el 2050. Diversos organismos técnicos que han hecho estudio sobre hospitales públicos como el Observatorio Fiscal mencionan que con solo mejorar la gestión se pueden obtener ahorros del 10% de los presupuestos. La comisión de productividad menciona que con solo aumentar los horarios de atención de los pabellones se puede aumentar la productividad un 47% lo que incide en mejorar las listas de espera y en un trabajo sobre prevención menciona un avance del 13% de las recomendaciones del año 2002 con un déficit de $ 1000 millones en infraestructura preventiva. Es habitual encontrar en los hospitales públicos equipamiento de alto costo sin instalar porque no presupuestaron los costos operacionales, del personal, insumos que vencen e incluso hospitales nuevos sin ocupar. Muchos de estos problemas se originan por voluntarismos, presiones indebidas, compromisos comerciales. Entonces debemos preguntarnos ¿solucionamos los problemas de salud aumentando los recursos sin mejorar la gestión?
El sector público en salud necesita cirugía mayor con una severa modernización de acuerdo con las herramientas de la administración y economía moderna, incorporando la tecnología con el objeto de mejorar su gestión. En mi opinión debemos tener un Ministerio de Salud rector de políticas públicas en salud con una autoridad con una visión macro asesorado por un consejo multidisciplinario, una estructura orgánica con un ministerio con vicepresidencias ejecutivas, hospitales con gerencias y directorios como unidades económicas que capten recursos de la beneficencia y del sector privado, modernizar un Fonasa como un seguro público orientado al paciente, un sistema de licencias médicas electrónico independiente, una ficha única universal en un proyecto informático, concesionar la red hospitalaria, sistema nacional preventivo en salud incorporando las mutuales y centros de salud familiar (Cesfam). Estas son herramientas básicas para mejorar la gestión en salud. Sin avanzar en modernizar el sector público, muy resistido por los gremios de la salud, es muy difícil avanzar en solucionar las listas de espera.
En los principios de la seguridad social moderna debemos definir que la salud es un derecho inalienable de los pacientes como lo determinan los acuerdos de derechos humanos suscrito por Chile con las Naciones Unidad donde no deben existir exclusiones de ningún tipo, de salud por enfermedades preexistentes, de raza, situación económica o social. Todos debe tener un acceso igualitario y oportuno a los servicios de salud y el Estado debe garantizar este derecho.
Aquí nos encontramos con problemas en salud que debemos resolver. Un sistema de seguro único o un sistema mixto con participación público y privada.
Un sistema único donde todos los pacientes concurren a un sistema universal en salud y es el Estado es el que determina la forma de atenderse por intermedio de diversos seguros de Fonasa y, que es lo que plantea el programa del actual gobierno, dejando los seguros privados como de “segundo piso”, que tienen el inconveniente que en la práctica no operan sobre los 70 años por los altos deducibles.
La otra alternativa es un sistema mixto donde son los pacientes financian y los que eligen libremente el médico, clínica o prestador de los servicios de salud, quienes deben ser el eje central de las políticas públicas en salud, el paciente.
Esta es una decisión política trascendente para establecer un sistema de salud. En un sistema mixto se concurre con un financiamiento de los usuarios más subsidios del Estado y seguros complementarios, estableciendo una tabla de compensación de riesgo con financiamiento estatal. Lo trascendente es que sea el paciente el que tenga la capacidad de elegir libremente el prestador. Es la evolución de la salud a nivel mundial, como el sistema inglés, por ejemplo, en que hay seguros privados complementarios a los seguros del Estado.
Debemos preguntarnos si es opción seguir aumentando el gasto en salud dado que el Estado tiene ochenta y cinco mil garantías Ges no cumplidas y un sistema de licencias médicas con continuos fraudes. ¿Quién garantiza que los seguros ofrecidos se va a cumplir su financiamiento? Desgraciadamente hay un discurso de asamblea estudiantil de “seguro igualitario para todos” lo que es obvio donde todos estamos de acuerdo, pero ¿de qué forma?
Finalmente, no puedo dejar de destacar el grave e inconstitucional fallo de la Tercera Sala de la Corte Suprema, donde el ejecutivo lo interpretó en carácter general siendo que afecta solo a los incumbentes, como lo determina nuestro Código Civil. Este es un problema grave de larga data donde en los 2000 nunca se corrigió ni por el ejecutivo ni por el legislativo el índice de reajustabilidad del sistema privado, que era conflictivo como lo hicieron ver oportunamente varios ministros de la Corte y, es la causa de la Resolución del Tribunal Constitucional del año 2010, que judicializó y produjo el colapso de todo el sistema de salud.
En mi opinión, hay una seria evaluación errada en el diagnóstico de los problemas de la salud que son la causa de la grave crisis actual. Mientras no se modernice el sector público y se incorporen las herramientas tecnológicas y de administración modernas, los problemas en el sector van a seguir iguales, que tienen mucho de gestión. En los conceptos de la seguridad social moderna, en que todos los pacientes deben tener un acceso igualitario y oportuno a los servicios de salud, es este quien debe tener la capacidad de elegir libremente el prestador. Soy escéptico porque veo exceso de ideologismo, improvisación y voluntarismos y una confusión de medicina con salud, que es una muy mala receta que afecta a millones de pacientes. Hagamos un esfuerzo y como decía el filósofo Jorge Millas “sentémonos a conversar como si no sé nada para poder entender al otro y así producir verdad”. Los millones de pacientes en listas de espera en especial los pacientes con cáncer, así lo claman.
Jaime Calderón Riveros
Santiago, noviembre 15, 2024
Pd. Este artículo está inspirado en esa mujer humilde que se levantó a las 5AM para tomar el bus a las 6AM a su hospital y eran las 11AM y no la atendían por un simple cambio de anteojos. El médico no llegó y pedí a secretaría que la atendieran. Este individualismo extremo nos hace perder la empatía con los problemas graves que hay en salud.
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