martes, 27 de agosto de 2024

Salud, ingeniería y pacientes

La reciente noticia de los pacientes en lista de espera borrados en el sistema público, aunque involuntario, es una arista más del grave problema de la salud en Chile. Cómo país ¿estamos atendiendo a nuestros pacientes en forma oportuna, eficiente e igualitaria sin discriminaciones, como lo determina el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos suscrito por Chile? Entre 1990 y 2012 hemos duplicado el PIB en salud e incrementado significativamente el gasto como lo informa la Dirección de Presupuesto y tenemos un grave problema en la salud pública a pesar que construimos hospitales, invertimos en equipamiento y, según informes de la Subsecretaría de Redes Asistenciales, tenemos más de dos millones de pacientes en lista de espera, un grave incumplimiento de en las garantías Ges del Estado con más de ochenta y cinco mil atrasos y lo más grave, más de diez y siete mil pacientes con cáncer no atendidos oportunamente ¿Vamos a permanecer indiferentes?

En primer término, debemos definir que la salud es un problema multidisciplinario en que participan una variedad de profesionales entre médicos, enfermeras, matronas, tecnólogos, profesionales de la salud, arquitectos, ingenieros y economistas. Es un problema complejo de abordar porque afecta lo esencial del ser humano, que es la vida misma. No debemos confundir medicina, que es sanar con salud que es equilibrio orgánico, ausencia de enfermedades.

La salud no ha avanzado de acuerdo con el extraordinario avance que ha tenido Chile en los últimos decenios donde hemos quintuplicado el PIB, la tasa de pobreza bajo cinco veces a la existente en los 90´s. El sector no ha progresado producto de una serie de variables como la excesiva injerencia de los gremios de la salud que se oponen a los cambios y la modernización, la politización del sector, la inacción del ejecutivo en mejorar el sistema como, por ejemplo, nunca se corrigió las graves deficiencias del sistema de reajustabilidad del sector privado, mucho voluntarismo, improvisación y parches en las decisiones de políticas públicas donde falta una política de Estado.

La situación jurídica que ha afectado gravemente el sistema de salud chileno es un problema de larga data. En los años 2000 varios ministros de la Corte hicieron ver que el sistema privado tenía graves problemas de reajustabilidad que había que corregir, lo que nunca se hizo por el ejecutivo ni por el legislativo. Esto terminó en la Resolución del Tribunal Constitucional del año 2010 que abrió la puerta de la judicialización del sector que atochó de causas en la Corte y fue el origen de la sentencia de la Tercera Sala de la Corte Suprema del 2022, extralimitándose en sus atribuciones, como lo hizo ver el Observatorio Judicial, pasando el problema al ejecutivo lo que ha tenido graves repercusiones en la salud pública y privada, situación no resuelta hasta hoy.

¿Cómo resolver el problema que afecta al sistema de salud chileno? Lo primero que debemos que tener presente que es el paciente el objeto en un sistema de salud, el gran olvidado por decenios.

Es el Estado por intermedio del Ministerio de Salud el rector de las políticas públicas en salud, como quedó demostrado en la pandemia. Pero no un Estado con una visión y estructura orgánica de los años 50’s, sino un Estado moderno, incorporando la tecnología y las herramientas de la administración y economía modernas con una estructura orgánica con vicepresidencias ejecutivas, un comité asesor consultivo multidisciplinario, un ministro con una visión de Estado macro, hospitales con directorios y gerencias como unidades económicas incorporando la variable productividad y a los trabajadores en el directorio, enfocados a mejorar la gestión que permita captar recursos públicos, privados y de las sociedades de beneficencia.

Crear un “Sistema Nacional Preventivo en Salud” y concesionarlo, coordinando en trabajo de los Centros de Salud Familiar (Cesfam), las mutualidades y la red hospitalaria pública y privada, incentivando la inversión. Invertir en prevención se traduce en fuertes ahorros públicos y es la forma severa para abordar el grave problema de la obesidad infantil, alcoholismo juvenil, salud mental, cáncer entre otros. Exámenes como la mamografía, colonoscopia, ecotomografía, diagnóstico por imágenes deben ser financiados en un acuerdo público y privado con el objeto de que los pacientes tengan un acceso oportuno, igualitario sin restricciones económicas.

Modernizar Fonasa orientándolo como un seguro público que financie a los pacientes para que estos tengan acceso a los servicios de salud sin discriminación alguna, económica, preexistencia y los pacientes tengan la libertad de elegir libremente el prestador. Esta es la “piedra angular” que “de por sí” mejora la asignación de recursos. Establecer un sistema independiente digitalizado de licencias médicas. Es inconcebible que con el desarrollo de la tecnología actual existan tantos fraudes en licencias médicas. El fondo único no parece ser una buena política de Estado de asignación de recursos y afecta severamente y empobrece a la clase media.

Un sistema de seguridad social moderno dando legitimidad a un sistema público y privado en salud pensado en el avance de la medicina, la mutación de enfermedades, el desarrollo de la tecnología poniendo al paciente al centro de toda política pública salud. En Chile existe un sistema mixto en salud donde el 52% de las atenciones médicas son atendidas por el sector privado y con solo el 20% de las camas este atende el 47% de las atenciones totales. Incrementar la productividad del sector público mejorando remuneraciones e incentivos. Construir la ficha única es un gran desafío de la ingeniería informática para construir el anhelado hospital digital.

Hay que “pensar en grande” en salud en un trabajo multidisciplinario con un criterio de Estado construyendo un sistema mixto, dejando los ideologismos que tanto daño le hacen al sector, tenemos la oportunidad única e histórica de construir un buen sistema de salud como se hizo con la modernización del SII, el programa de concesiones de carreteras que nos tiene como el más avanzado de América Latina, ¿por qué no vamos a ser capaces de construir un buen sistema de salud que trascienda por décadas?


Jaime Calderón Riveros
Ingeniero Comercial



Pd. Este artículo está inspirado en los más de diez y siete mil pacientes con cáncer en listas de espera y la inacción del ejecutivo en desarrollar un buen sistema preventivo, donde el cáncer hoy es la primera causa de muerte en Chile.


Santiago, agosto, 2024

Artículo publicado en El Libero el 8 de setiembre del 2024

miércoles, 10 de julio de 2024

Salud sigue en la UTI: Ejes para la salud

El sector salud sigue en la UTI. Es un problema dilatado por décadas en distintos gobiernos que no está en concordancia con el desarrollo que ha tenido Chile. Se duplica el gasto PIB en salud con un crecimiento del 9% real el último decenio y el enfermo no mejora. Seguimos perseverando en las mismas recetas ¿no será tiempo que cambiemos de doctor?

El objetivo de un sistema de salud es que el paciente tenga un acceso igualitario y oportuno a los servicios de salud sin discriminación ninguna de preexistencias, económica, de raza. El paciente es el gran olvidado en las últimas décadas ¿Cómo conseguimos ese objetivo?

En primer eje, es que este es un problema multidisciplinario donde concurren médicos, enfermeras, tecnólogos, matronas, profesionales de la salud, arquitectos, ingenieros, economistas. Es un problema complejo juntar visiones distintas. No hay que confundir medicina que es “sanar” con salud que es “equilibrio orgánico”

Un segundo eje es que es el Estado por intermedio del Ministerio de Salud es el conductor de las políticas públicas en salud, como se hizo en la pandemia, quien debe coordinar toda la red hospitalaria. Aquí nace otro problema ¿Qué Estado? La estructura orgánica del ministerio actual no ha evolucionado con los avances tecnológicos. En mi opinión, debe existir un ministerio dirigido por un profesional con una visión “macro” asesorado por un comité consultivo de cinco o siete profesionales de diversas disciplinas, los “sabios” de la salud. Este ministerio debe tener vicepresidencias ejecutivas en las diversas áreas de la salud. Los hospitales deben estar estructurados con directorios y gerencias incorporando la variable productividad para que puedan captar recursos privados y de sociedades de beneficencia, con participación de los trabajadores en los resultados. Mejorar la gestión de los hospitales públicos concesionando los servicios de aseo, lavandería, seguridad y otros, exceptuando los servicios médicos. Un Estado moderno con metas quinquenales, decenales que trasciendan los Gobiernos de turno. La modernización de Fonasa orientado a los pacientes como seguro público y un sistema autónomo electrónico de licencias médicas.

Un tercer eje es la prevención, el gran déficit de las últimas décadas en los sectores público y privado ¿Cómo vamos a enfrentar los problemas de obesidad infantil, alcoholismo juvenil, drogadicción salud mental, salud odontológica? Se necesita un inédito programa preventivo en salud que incorpore la inversión privada mediante el sistema de concesiones. Privilegiar la medicina primaria y medicina familiar, programas como elige vivir sano, materno infantil, salud bucal y financiar vía Ges exámenes preventivos como las mamografías, colonoscopias, ecotomografías, diagnóstico por imagen, exámenes de sangre. La prevención produce importantes ahorros para el Estado.

Un cuarto eje que se debe definir es que se entiende por seguridad social. Hay una vieja escuela de salubridad pública que determina que seguridad social solo debe ser entregada por el Estado y de ahí nace el concepto de fondo único. Pero en Chile existe un sistema mixto donde los servicios de salud son entregados por prestadores públicos y privados donde el sector privado atiende el 52% de las atenciones médicas y con solo el 20% de las camas el 47% del total nacional. Hay que corregir los seguros privados de acuerdo los principios de la seguridad social y legitimarlos. Un sistema de seguridad social mixto con participación público y privada orientando los recursos a las personas para que elijan libremente el prestador “de por sí” produce una correcta asignación de recursos y es la “piedra angular” de un sistema de seguridad social moderno.

Hay problemas que resolver como la coordinación de los sistemas de compras públicas entre las unidades de inversiones de los servicios de salud, central de compras y Chile Compra donde hay un enorme fuga y mal uso de recursos públicos. La capacitación médica, introducción de tecnologías, distribución de campus clínicos, rol de las sociedades científicas, trasparencia en el financiamiento de congresos médicos, seguro catastrófico universal son problemas que deben ser resueltos como política de Estado. El rol de las Facultades de Medicina es trascendente.

Grave es la falta de liderazgo político en resolver el problema de la salud. La inédita e inconstitucional resolución de la Tercera Sala de la Corte Suprema es un problema de larga data que se origina por la falta de reajustabilidad de los seguros privados, como lo hicieron ver oportunamente varios ministros de la Corte en los 2000, donde ni el ejecutivo ni legislativo hicieron nada, lo que dio origen a la resolución del Tribunal Constitucional del año 2010 que abrió las puertas de la judicialización del sistema que produjo un colapso administrativo en la Corte, origen de la resolución judicial del 2022, produciendo un grave daño al sistema de salud chileno.

Las grandes crisis son grandes oportunidades. Si actuamos con criterio de Estado teniendo presente que el objetivo de todo sistema de salud son los pacientes, si superamos los eslóganes, el actual Gobierno tendría la oportunidad histórica, como lo hicieron Eduardo Cruz-Coke y Salvador Allende en los 50´s, de dejar como legado un sistema de salud que entregue un acceso igualitario y oportuno a todos los chilenos, que va a trascender por décadas.


Jaime Calderón Riveros
Ingeniero Comercial

Santiago, julio 10, 2024

Columna publicada en La Tercera el 29 de julio del 2024

viernes, 21 de junio de 2024

Salud: El vagón de cola de la economía

¿Qué nos pasó que abandonamos a nuestros enfermos? Según informes de la Subsecretaria de Redes Asistenciales tenemos más de dos millones de pacientes en listas de espera, más de sesenta mil patologías de garantía Ges no cumplidas por el Estado, miles de cirugías dilatadas, y lo más grave, quince mil pacientes con cáncer no atendidos. Esto sucede a pesar de haber duplicado el PIB en salud entre 1990 y 2012 del 1,6% al 3,5% y aumentado el gasto real un 9% en este período según informes de la Dirección de Presupuestos (Dipres) ¿Qué nos pasó?

El crecimiento de Chile en las últimas décadas ha sido notable dado que la situación de pobreza afectaba al 38,6% de la población en 1990 y bajó al 6,5% en 30 años, el PIB se triplicó pasando de U$ 5400 en 1990 a más de U$ 14 mil el 2022. La matrícula universitaria se quintuplicó, tenemos el más moderno sistema de autopistas de América Latina mediante el sistema de concesiones. Chile fue una estrella y líder en la zona.

Para avanzar en salud hay que tener una visión de Estado y sentarnos a conversar “como si no sé nada para entender lo que el otro quiere decir” nos enseñaba el filósofo Jorge Millas de la Universidad de Chile. Un problema serio en salud son los dogmatismos, las improvisaciones, los parches, los voluntarismos, el creer que somos los dueños de la verdad.

En un seminario de la Universidad Católica participaron los cuatro expresidentes de Chile cuyas experiencias nos orientan con su visión de Estado para hacer grande a Chile.

El expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle nos hablaba de que no hay atajos. Hay que trabajar, tener instituciones, colaboración público-privada y una visión de Estado y el círculo virtuoso: privados y Estado. En su gobierno se inició la apertura del comercio internacional. El expresidente Ricardo Lagos Escobar nos hablaba de que si somos capaces de establecer un ámbito de tareas concretas, habremos dado un paso muy importante para el desarrollo de Chile. En su Gobierno se implementó el sistema Ges. La expresidenta Michele Bachelet Jeria nos decía que necesitamos que se priorice una mirada país, estratégica, de largo plazo, porque necesitamos políticas de Estado, no solamente de un Gobierno. El expresidente Sebastian Piñera Echeñique nos hablaba de que Chile tiene que volver a encontrar la ecuación de libertad, equidad y progreso, y que la demagogia, populismo e irresponsabilidad de las redes sociales no conducen a ninguna parte.

El objetivo de un sistema de salud es que todos los pacientes tengan acceso igualitario y oportuno a los servicios de salud, sin restricciones de ningún tipo; ni económicas ni preexistentes. Vivimos el inicio de una nueva era donde la tecnología juega un rol sustantivo y las enfermedades evolucionan, y en Chile tenemos un significativo cambio etario de nuestra población.

Si decidimos avanzar en salud y debemos tener una visión de Estado pensando que es el paciente el objeto de todo sistema de salud donde debemos resolver ciertos “nudos”.

Un primer nudo es que este es un trabajo multidisciplinario de médicos, enfermeras, matronas, tecnólogos, profesionales de la salud, arquitectos, ingenieros, economistas. Medicina y salud son dos conceptos distintos que tienden a confundirse. Medicina se refiere a “sanar”, conjunto de herramientas para tratar y sanar enfermedades. Salud se refiere a equilibrio orgánico o ausencia de enfermedades. Un problema grave en salud es tener una visión muy parcial de problemas que tienen muchas aristas. No hay que confundir medicina con salud.

La modernización del Estado en salud es otro nudo importante que no se avanza. Se necesitaría un ministerio de salud con una visión macro, asesorado por un comité consultivo de alto nivel pensando en el crecimiento de la población, la evolución de las enfermedades, la inmigración, la tecnología usando las herramientas de la administración y economía modernas. La organización del ministerio debe estar de acuerdo con los tiempos actuales con vicepresidencias ejecutivas independientes y autónomas con planes quinquenales, decenales en todas las áreas de la salud (prevención, recursos humanos, sanitaria, inversiones, arquitectura, ingeniería, prevención de catástrofes entre otros). Hay que avanzar en contar con hospitales con gerencias y directorios, incentivando el financiamiento privado y las sociedades de beneficencia incorporando el concepto de productividad hospitalaria. Licitar mediante sistema de concesiones, exceptuando a los profesionales de la salud, toda la red pública hospitalaria. La modernización del Estado en salud es sustantiva, y en mi opinión, el trabajo que está desarrollando la Comisión de Productividad va en el sentido correcto, la que debe incorporarse a Hacienda con la tarea de modernizar al Estado en salud. Se debe implementar la modernización de Fonasa constituyéndolo en un seguro público y un sistema independiente de licencias médicas. Se necesita mucha gestión e ingeniería en salud.

Otro nudo que debemos resolver es definir qué se entiende por seguridad social y si esta necesariamente debe ser resuelta por el Estado o en un sistema mixto.

Seguridad social es la protección del individuo en la salud del paciente. Hay una vieja escuela de salubridad pública de los 50´s, que es la que ha predominado en las últimas décadas en salud, que privilegia que es el Estado el que debe entregar los servicios de salud. De ahí nace el concepto de fondo único donde el Estado provee los servicios estableciendo diversos planes por intermedio de Fonasa. Me pregunto, que es más eficiente en la asignación de recursos ¿un fondo único donde el Estado asigna los recursos? o alternativamente ¿planes mixtos garantizados públicos y privados, financiando directamente a los pacientes? El sistema Sleep en educación es un ejemplo que demuestra que asignar recursos por el Estado no resuelve el problema de la educación y pasa lo mismo en salud. En mi opinión, debemos privilegiar un sistema mixto con participación pública y privada para que los pacientes puedan elegir libremente el prestador. Debemos legitimar un sistema mixto en salud. El gran problema en Chile es el monopolio del Estado sobre los pacientes. El paciente es el centro de toda política pública en salud.

La orientación del gasto a la prevención y salud primaria debe ser el eje de toda política pública en salud. Actuar antes que se produzca la enfermedad es lo nos enseña la milenaria cultura china. Un plan garantizado preventivo y obligatorio estableciendo exámenes de sangre, mamografías, colonoscopias, diagnóstico por imágenes son esenciales para enfrentar los graves problemas de obesidad infantil, alcoholismo juvenil, salud mental y prevención del cáncer entre otros deben constituir una herramienta esencial del Estado en salud. La medicina familiar prioriza el colapso de los consultorios. Concesionar un sistema preventivo en salud integrando los centros de salud familiar (Cesfam), mutualidades y hospitales en un gran plan preventivo en salud incorporando la inversión privada sería un gran avance en prevenir diversas enfermedades y ahorros del Estado.

Hay nudos que resolver mejorando el sistema de compras públicas integrado entre los organismos de inversiones del ministerio de salud y servicios de salud con las unidades de compra y Chile Compra donde hay una enorme fuga de recursos públicos. Una política de Estado en la capacitación médica, profesionales de la salud y distribución de los campus clínicos con la participación de las Facultades de Medicina y el rol de las sociedades científicas y financiamiento de congresos médicos. Establecer un seguro catastrófico universal obligatorio y un estatuto de los trabajadores de la salud que los proteja de las agresiones son herramientas de una adecuada política pública en salud.

No quiero terminar este artículo sin mencionar la gravedad de la Sentencia de la Tercera Sala de la Corte Suprema que afectó severamente las políticas públicas del ejecutivo en salud. Esto que lo hizo ver el Observatorio Judicial, es un grave atentado a la democracia la intervención de un poder del Estado sobre otro, fallo que afectaba a los incumbentes según nuestra legislación. Esto tiene su origen en la falla del ejecutivo en corregir la ley oportunamente en los 2000 como lo hicieron ver varios ministros de la Corte y que dio origen a la Resolución del Tribunal Constitucional del año 2010 que abrió la puerta de la judicialización del sistema que hizo colapsar a la Corte y fue el origen de la Sentencia. La precipitada acción de la Superintendencia en interpretar el fallo y falta de liderazgo político en acusar a jueces que se extralimitan en sus funciones dio origen a una inédita y grave crisis en salud.

Considerando en los miles de pacientes que se mueren figurando en las listas de espera para una cirugía o la gravedad de no atender oportunamente a los pacientes con cáncer nos hace reflexionar, y ojalá encontremos entre todos un sistema de salud que sea un orgullo para Chile, que es un gran país.



Jaime Calderón Riveros

Santiago, junio 21,2024


Artículo publicado en "El Mostrador" el 4 de julio del 2024

jueves, 2 de mayo de 2024

Chile ¿un sistema de salud fallido?

En Chile hay millones de pacientes en espera de especialistas, más de sesenta mil patologías Ges no cumplidas por el Estado y lo más grave, más de quince mil pacientes con patologías de cáncer no atendidos. Esto sucede a pesar de que según informes de la Dipres entre 1990 y 2012 el gasto en salud ha crecido un 9% y en términos del PIB se ha duplicado del 1,6% al 3,5%, muy por sobre el promedio de los países de la OCDE. Anualmente mueren miles de pacientes en espera de un especialista o una atención de una cirugía.

En los años 2000 diversos ministros de la Corte hicieron ver que había un serio problema de conflictividad en nuestro sistema de salud privado que no se corrigió por la conflictividad política “no se ha abordado la reajustabilidad de los planes” (ministro Sergio Muñoz), “se necesitan cambios legislativos y revisión de las políticas vigentes (ministro Haroldo Brito). Esto terminó en la resolución del Tribunal Constitucional de agosto del 2010, que abrió las puertas de la judicialización del sistema donde ingresaron más de 2,2 millones de causas a las Cortes de Apelaciones entre el 2013 y 2022 según informes del Ministerio de Justicia que fue el origen de la sentencia de la Tercera Salas de la Corte Suprema de noviembre del 2022 de aplicar la tabla única de factores con efecto retroactivo desde la dictación de la resolución IF 343 de la superintendencia de salud de diciembre del 2019, donde el ejecutivo demoro casi una década en interpretar la resolución del Tribunal Constitucional del 2010.

Llama la atención que ni el ejecutivo ni el legislativo preguntaran con los incumbentes como lo determina nuestra legislación vigente de acuerdo con el artículo tercero del Código Civil como lo hizo ver el Observatorio Judicial “las sentencias judiciales tienen fuerza obligatoria solo sobre las causas judiciales que se pronunciaren o, de lo contrario, es un grave atentado a la democracia”. Este es el criterio de la ministra Angela Vivanco en entrevista periodística y es curioso que cuando la Superintendencia de Salud preguntara por la aclaración del fallo la Tercera Sala, sin la presencia de la ministra Vivanco que fue apartada de la vocería de la Corte, contestara escuetamente “no hay nada que aclarar”. Es extraordinariamente grave para una democracia que el poder judicial intervenga en políticas públicas del ejecutivo y este interprete los fallos. Hay una notoria falta de liderazgo y han faltado los Edgardo Boeninger, Carlos Massad, Ricardo Lagos en salud.

El Superintendente de Salud, un médico cirujano de larga trayectoria política, interpretó en mi opinión muy precipitadamente, el cálculo de una deuda inexistente. El director de Fonasa ha declarado públicamente que uno de sus objetivos es eliminar el sistema privado de salud quedando como seguros de segundo piso, estableciendo una serie de planes complementarios insuficientes que pueden producir un histórico colapso del sistema público y privado en Chile. Predominan los dogmatismos, las improvisaciones, los parches, los voluntarismos tan habituales en salud, sin tener una visión de Estado cuyo objetivo central es que el paciente tenga un acceso igualitario, libre, sin preexistencias, oportuno a los servicios de salud.

Para solucionar el problema de la salud debemos “pensar en grande” o como decía el filósofo de la Universidad de Chile Jorge Millas “sentémonos a conversar como si no se nada para entender lo que el otro quiere decir y así producir verdad”. Se confunde medicina que según la Academia es “sanar, conjunto de técnicas y herramientas aplicadas a la prevención y tratamiento de enfermedades humanas” con salud que según la OMS es “equilibrio orgánico y completo bienestar físico”. La salud es un trabajo multidisciplinario de médicos, enfermeras, tecnólogos, profesionales de la salud, ingenieros, arquitectos, economistas. Hay una vieja escuela de salubridad pública que no considera los avances de la tecnología, la administración y economía modernas que promueve el monopolio del Estado que es un mal uso de recursos públicos en salud, produce empobrecimiento de la clase media y es foco de corrupción.


Modernizar el Estado

Hoy existe la oportunidad quizás única en años de avanzar y modernizar el sistema de salud chileno con un enfoque en el paciente, el gran olvidado por décadas. Un Estado rector de políticas públicas en salud como quedó demostrado en pandemia, un Ministerio con vicepresidencias ejecutivas y hospitales con gerencias y directorios en incluyendo la productividad incorporando las instituciones de beneficencia, concesiones hospitalarias, mejorar el sistema de compras públicas, digitalizar el sistema de licencias médicas independiente con un Fonasa orientado a las personas, un sistema mixto con participación pública y privada, la ficha universal única es el gran desafío de la ingeniería informática en salud, orientar el gasto a la prevención y salud primaria con planes básicos obligatorios (colonoscopías, mamografías, diagnóstico por imágenes) son esenciales para enfrentar el diagnóstico precoz del cáncer, los problemas de obesidad y alcoholismo juvenil, salud mental, estudiar un sistema de concesiones en prevención incentivando la inversión, una política pública en capacitación entre las universidades, sociedades científicas, educación y alfabetización sanitaria donde el servicio militar social (como en Suiza, Israel) es una herramienta del Estado en avanzar en salud.

Debemos actuar con criterio de Estado pensando siempre que el objetivo de todo sistema en salud es el paciente.



Jaime Calderón Riveros


Santiago, mayo 2, 2024


Artículo aparecido en El Mostrador del sábado 11 de mayo del 2024

miércoles, 21 de febrero de 2024

Salud ¿Hablemos en grande?

Hoy en alguna urgencia de un servicio de salud hay una señora en la camilla de una ambulancia que no la pueden trasladar porque no hay camas en el hospital. En otro hospital son las 5 AM y ya hay personas esperando un número para la atención de un especialista. Esa es la triste realidad de nuestro sistema público de salud. Esto pasa a pesar de que según informes de la Dipres el gasto en salud ha crecido en un 9% entre 1990 y 2012 duplicando el PIB del 1,6% al 3,5%, muy por sobre el promedio de países de la OCDE. Informes de la Subsecretaria de Redes Asistenciales del Minsal mencionan que hay más de dos millones de pacientes en listas de espera, más de sesenta mil patologías Ges no atendidas, más de trescientas mil cirugías dilatadas y lo más grave sobre doce mil pacientes con patologías de cáncer no atendidos. Uno de estos pacientes puede ser tu madre ¿no te conmueve?

Ni el ejecutivo ni el legislativo han estado a la altura del grave problema de la salud. El director de Fonasa y el Subsecretario de Salud han declarado que están en la política del monopolio estatal de los pacientes mediante un Fondo Único en Salud y dejar al sector privado como seguros de “segundo piso”. En la arista legal desde los 2000 nuestros jueces advertían que había serios problemas de conflictividad en nuestro sistema de salud privado, quienes no hicieron nada por la complejidad política. “No se ha abordado la reajustabilidad de los planes” (ministro Sergio Muñoz), “se necesitan cambios legislativos y revisión de las políticas vigentes (ministro Haroldo Brito). Esto terminó en la Resolución del Tribunal Constitucional de agosto del 2010 que abrió las puertas de la judicialización del sistema donde ingresaron más de 2,2 millones de causas a las Cortes de Apelaciones entre el 2013 y 2022 que fue el origen de la Resolución de la Tercera Sala de la Corte Suprema de noviembre del 2022. Es de destacar que el ejecutivo por intermedio de la superintendencia de salud demoró casi una década en dictar la resolución IF 343 determinando la tabla única de factores en diciembre del 2019 interpretando la resolución del Tribunal Constitucional del 2010. La legislación chilena de acuerdo con el artículo 3 del Código Civil establece que las sentencias judiciales tienen fuerza obligatoria “solo de las causas judiciales que se pronunciaren o de lo contrario es un grave atentado a la democracia”, como lo hizo ver el Observatorio Judicial y la ministro Angela Vivanco en una entrevista periodística. Llama la atención que ni el ejecutivo ni el legislativo preguntara por el número de incumbentes y el ejecutivo se pronunciara muy precipitadamente estableciendo un monto de devolución de U$ 1500 millones en una interpretación del fallo de la Corte. Es extraordinariamente grave para una democracia que los jueces traspasen problemas de políticas públicas al poder ejecutivo y que este interprete los fallos. Profesionales nombrados por la Comisión Salud del Senado mencionan una cifra de U$ 500 millones y asesores de la Presidencia, en un criterio netamente político, establecen la cifra en U$ 1000 millones.

Para resolver el problema de la salud pública y privada en Chile hay que pensar “en grande” o como decía el filósofo Jorge Millas de la Universidad de Chile, “sentémonos a conversar como si no sé nada para entender lo que el otro quiere decir”. Debemos tener generosidad y humildad para resolver este grave problema.

Hay que definir los problemas de la salud de los próximos decenios con sentido de Estado y es un trabajo multidisciplinario de médicos, enfermeras, tecnólogos, matronas, profesionales de la salud, ingenieros, arquitectos, economistas. Se necesita mucha ingeniería en salud.

El monopolio estatal solo produce un mal uso de los recursos en salud aumentando la burocracia, es fuente de corrupción y empobrece a la clase media. Destruir al sistema privado en Chile es un grave error de políticas públicas en salud. Hay una vieja escuela de salubridad pública que no avanza con la tecnología y no incorpora las herramientas modernas de la administración y la economía, que ha predominado en los últimos decenios con los resultados que conocemos. Los hospitales públicos, a pesar de ser organizaciones equivalentes a una empresa mediana o grande, no tienen gerentes. Voluntarismos, improvisaciones, dogmatismos, parches, presiones gremiales más allá de lo prudente se ve mucho en salud.

No se debe confundir salud con medicina. Salud es definido por la OMS como “equilibrio orgánico y es un completo bienestar físico, mental y social” y medicina es de acuerdo con la Academia de la Lengua Española “un conjunto de herramientas y técnicas aplicadas a la prevención y tratamiento de enfermedades humanas” o del latín “curar, medicar”. Los problemas de la salud afectan lo esencial del ser humano que es la vida y por eso es difícil avanzar.

Modernizar al sector en base a ciertos principios básicos es la tarea de hoy.

El paciente y no otro es el eje de toda política pública en salud como lo determina el juramento Hipocrático.

Un Estado moderno debe ser rector de las políticas públicas en salud como quedó demostrado en la pandemia. Un ministerio con vicepresidencias ejecutivas, hospitales con gerencias y directorios estableciendo políticas de productividad incorporando el financiamiento privado y la beneficencia es sustantivo. Mejorar el sistema de compras públicas del sector y digitalizar el sistema de licencias médicas es tarea pendiente.

Orientar el gasto a la prevención y salud primaria con subsidios directos a las personas en planes básicos obligatorios usando la tecnología actual como diagnóstico por imágenes, mamografías, colonoscopía, ecotomografía entre otros. Actuar antes que se produzca la enfermedad nos enseña la milenaria cultura china. La capacitación es sustantiva y se debe definir una política pública con las facultades de medicina y las sociedades científicas. ¿Es el servicio militar social una herramienta del Estado en la alfabetización sanitaria? ¿Cómo vamos a enfrentar los problemas de alcoholismo juvenil, obesidad, drogadicción y salud mental entre otros?

Definir que el sistema de salud chileno es mixto, con participación público y privado, estableciendo reglas claras que incentiven la inversión en el sector estableciendo índices de reajustabilidad reales. En este sistema el foco debe estar en el paciente al centro de toda política pública en salud para que tenga la capacidad de elegir libremente el prestador. Esta es la esencia de un buen sistema de salud. El Estado debe orientar los recursos a la demanda, otorgando subsidios directos en un plan único garantizado a las personas donde no deben existir preexistencias ni restricciones para que el paciente tenga acceso igualitario y oportuno a los servicios de salud.

Establecer un seguro catastrófico universal obligatorio que proteja a los pacientes de enfermedades de alto costo.

Un estatuto de los trabajadores de la salud que los proteja de las agresiones e incentive la carrera funcionaria

La ley corta presentada por el ejecutivo que está en trámite legislativo no resuelve los graves problemas de la salud. En mi opinión, debemos actuar con criterio de Estado y nombrar una comisión mixta presidida por un senador con liderazgo que actúe pensando que un buen sistema de salud debe tener al paciente al centro y un ejecutivo que actúe de acuerdo con los desafíos de los problemas de la salud de los próximos decenios, dejando los eslóganes y dogmatismos que tanto daño le hacen a las políticas públicas en salud, donde no hemos tenido la altura intelectual ni valentía en resolver este problema que afecta dramáticamente la salud de millones de chilenos y tiene al sector en una grave incertidumbre. Diseñar un plan quinquenal en salud que trascienda el Gobierno de turno. Que Dios ilumine a nuestras autoridades en resolver con humildad y generosidad este grave problema.




Jaime Calderón Riveros
Ingeniero Comercial
Santiago, febrero 21, 2024

Artículo aparecido en "Revista Mirada FEN" de mayo de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.

jueves, 15 de febrero de 2024

Conversación con Enrique Evans: Salud

Salud


¿Qué es la salud?

Salud es equilibrio orgánico y es definido por la Organización Mundial de la Salud desde 1948 “la salud es un completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afección de enfermedades”


Salud y Medicina

Medicina es “la ciencia que tiene por objeto la conservación y restablecimiento de la salud” o como lo dice la Academia de la Lengua Española es “un conjunto de herramientas y técnicas aplicadas a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades humanas”. En Latín, curar, medicar.

Medicina y salud son conceptos distintos que tienden a confundirse.

Ingeniería del latín “ingenium” es crear avances tecnológicos que mejoren el bienestar de las personas y en la medicina actual tiene un importante rol.


¿Qué nos pasó en salud?

El crecimiento de Chile ha sido notable en los últimos decenios. El PIB se multiplicó por cinco en los últimos 30 años, la pobreza bajo del 68% al 8%, la matrícula universitaria se multiplicó por cinco, tenemos la más moderna red de autopistas de AL, cobertura casi del 100% del agua entre otros. A pesar de los notables avances económicos según informes de la Subsecretaría de Redes Asistenciales tenemos más de dos millones de pacientes en espera de la consulta de un especialista, más de sesenta mil pacientes Ges no atendidos, trescientas mil cirugías dilatadas y lo más grave, mas de doce mil pacientes con cáncer no atendidos. Esto a pesar de que el gasto en salud creció un 9% real el último decenio según datos de la Dipres que en términos del PIB se duplicó pasando del 1,6% al 3,5% entre 1990 y 2012. Entonces cabe preguntarnos ¿Qué nos pasó en salud?


Antecedentes legales

La resolución de la Tercera Sala de la Corte Suprema es un problema de larga data. Desde los dos mil se presentaron recursos judiciales y ministros de la Corte hicieron ver en varias oportunidades que la falta de reajustabilidad del sector salud era índice de conflictividad “No se ha abordado la reajustabilidad de los planes” (ministro Sergio Muñoz), “se necesitan cambios legislativos y revisión de las políticas vigentes” (ministro Haroldo Brito). En todo este período el sistema privado no hizo nada por legitimar el sistema ni abordó el problema de la prevención. Esto terminó con la sentencia del Tribunal Constitucional de agosto del 2010 que abrió la compuerta de la judicialización del sistema. El ejecutivo demoro casi una década en emitir la interpretación de la resolución del Tribunal emitiendo la resolución IF/343 determinando la tabla única de factores. Se juntaron más de 2,2 millones de causas entre el 2013 y 2022 en las Cortes de Apelaciones según datos del Ministerio de Justicia que es el origen que la Tercera Sala de la Corte Suprema determinara que la tabla única de factores se aplicara con efecto retroactivo desde la fecha de la Circular de la Superintendencia de Salud. Es particularmente grave para la democracia cuando un Poder del Estado interviene sobre otro y según informes del Observatorio Judicial “las resoluciones judiciales afectan solamente a los incumbentes”. Hasta hoy ni el Poder Ejecutivo ni el Poder Legislativo han preguntado cuantos son los incumbentes. Esta es una situación extraordinariamente grave y el Superintendente de Salud, en forma muy precipitada en mi opinión, determinó un cálculo de U$ 1500 millones.


Modernización del Estado

El problema de la salud es un problema que afecta lo esencial del ser humano que es la vida misma. Es un tema que se debe abordar con un criterio de Estado.

Este es un problema multidisciplinario que involucra a médicos, enfermeras, tecnólogos, matronas, profesionales de la salud, ingenieros, arquitectos, economistas. Los grandes problemas de la salud se originan por esa visión parcial donde los dogmatismos, voluntarismos, improvisaciones, egos, presiones de los gremios más allá de lo razonable afectan severamente al sector salud. En mi opinión ni el ejecutivo ni el legislativo han estado a la altura de este grave problema. Falta un Ricardo Lagos en el sector que piense con visión de futuro como lo hicieron en su oportunidad Allende y Cruz Coke.

Hay una gran oportunidad de crear un sistema de salud para los próximos decenios en base a ciertos principios básicos:

  • Es el paciente y no otro el centro de toda política pública en salud como lo determina el juramento Hipocrático.
  • Un Estado moderno de acuerdo con los tiempos actuales debe ser el rector de las políticas públicas en salud con vicepresidencias ejecutivas, hospitales con gerencias y directorios en base a productividad, licitar los servicios de aseo, lavandería, guardias de los hospitales públicos que son un ahorro de recursos y orientarlos al campo médico.
  • Orientar el gasto a la prevención y salud primaria usando la tecnología actual como diagnóstico por imágenes, mamografías, colonoscopias, ecotomografías. Actuar antes que se produzca la enfermedad nos enseña la milenaria cultura china. Los planes preventivos deben entregar subsidios directos a las personas financiados por el Estado. Hay un grave problema de obesidad infantil, alcoholismo juvenil, salud mental que debe ser abordado con adecuadas políticas públicas ¿es el servicio militar social una herramienta del Estado para abordar esta grave crisis de salud pública? (como en Suiza o Israel)
  • Implementar la ficha única universal es un gran desafío de la ingeniería en salud para implementar el hospital digital.
  • Un sistema de salud mixto público-privado complementario estableciendo al paciente, centro de toda política pública, que tenga la facultar de elegir libremente el prestador. Esta es la esencia de un buen sistema de salud. Un sector privado con reglas claras, sistema de reajustabilidad, eliminar las preexistencias con participación de Estado.
  • Modernizar el sistema de licencias médicas. Hay tecnología en solucionar este grave problema.
  • Un financiamiento mixto con aportes individuales y subsidios del Estado en un plan garantizado básico en igualdad de acceso sin restricciones de preexistencias, económicas. El paciente al centro.
  • Formación de los profesionales de la salud con un criterio de Estado. Capacitación en las nuevas tecnologías. Rol de las Sociedades Científicas.
  • Un seguro universal catastrófico obligatorio.
  • Un Estatuto de los trabajadores de la salud que los proteja de las agresiones e incentive la carrera funcionaria.


Jaime Calderón Riveros
Santiago, febrero 15, 2024