lunes, 21 de septiembre de 2026

Plan extraordinario de recuperación de la Pyme

Jaime Calderón Riveros
Ingeniero Comercial, Universidad de Chile


Chile enfrenta hoy un problema que no puede ser tratado como una simple estadística económica: el desempleo. En el trimestre mayo-julio de 2026, la tasa de desocupación alcanzó 9,5%, según el Instituto Nacional de Estadísticas. En doce meses, además, el número de personas desocupadas aumentó 10,4% y el empleo total cayó 0,2%.

Detrás de estas cifras hay cientos de miles de personas y familias que necesitan una oportunidad laboral. Por eso, recuperar el empleo debería ser una prioridad central de la política económica.

En este escenario, existe un actor que no podemos seguir mirando como un elemento secundario: la Pyme.

Las Pymes representan el 98,5% de las empresas del país y generan alrededor del 47% del empleo, según información del Ministerio de Economía basada en datos del SII. Su capacidad para contratar, invertir y sobrevivir tiene, por tanto, una relación directa con la evolución del mercado laboral.

Si Chile quisiera reducir la desocupación desde el actual 9,5% hacia 6% se requerirían generar 350 mil empleos donde la Pymes que participan alrededor del 48% del empleo generarían alrededor de 168 mil empleos.

La pregunta, entonces, es inevitable: ¿estamos haciendo lo suficiente para que las Pymes puedan crear esos empleos? ¿Debemos esperar el crecimiento? La discusión económica de las últimas semanas es la modernización del mercado de capitales en la denominada agenda MK4 que es de mediano y largo plazo y no debemos confundir los horizontes. El problema de la cesantía es de corto plazo. En un rango de crecimiento proyectado por el Banco Central del 0,25%-0,75% para el presente año y un rebote estimado del 2% al 3% para el 2027 ¿Va a generar nuevos empleos? La emergencia laboral es hoy y debemos generar políticas públicas de emergencia.

Una paradoja que debiera preocuparnos. La Pyme que representa la mitad del empleo nacional, según informes de la CMF representa solo el 17% de la deuda total del sistema bancario por lo que no es un riesgo mayor para la banca. Es necesario que recordemos la situación de la crisis bancaria del año 82-83 en que el Estado concurrió mediante diversos mecanismos al recate de la banca que según datos del Banco Central tuvo un costo fiscal directo del 41% del PIB. La lección es que en circunstancias extraordinarias se necesitan políticas fiscales extraordinarias, manteniendo la estabilidad financiera.


Un Plan Extraordinario de Recuperación de la Pyme

Se necesita una discusión nacional sobre un Plan Extraordinario de Recuperación de la Pyme, cuyo objetivo específico sea recuperar capacidad productiva y crear empleo. Es importante destacar el gesto de un verdadero banquero, don Juan Yarur Lolas en año 1982 con la CLC que, en vez de hacerla quebrar, le puso dinero, nombro directores y tuvo un éxito notable.

Primero, períodos de gracia. Reprogramaciones con financiamiento de la banca que les permitan recuperar flujo de caja antes de comenzar a amortizar capital con algún incentivo

Segundo, capitalización. Una Pyme excesivamente endeudada no siempre necesita otro crédito. En determinados casos necesita fortalecer su patrimonio. Debemos desarrollar mecanismos que permitan complementar deuda con instrumentos de capital.

Tercero, incentivos vinculados al empleo. Parte del apoyo podría estar condicionado a la mantención o creación de puestos de trabajo formales. De esta manera, el apoyo público tendría un objetivo verificable.

Cuarto, evaluación y transparencia. Beneficios, recursos comprometidos, empleos mantenidos o creados. Un programa extraordinario no puede convertirse en una fuente permanente de privilegios.

Chile necesita recuperar su capacidad de crecer, pero también necesita recuperar su capacidad de crear empleos.

Por eso, más que esperar que el ciclo económico resuelva por sí solo el problema, corresponde discutir un Plan Extraordinario de Recuperación de la Pyme, con participación del Estado, la banca y los propios empresarios.

La Pyme pide que el Estado haga su trabajo. La economía no es sumar, restar y cuadrar la caja, también es empleo, ingresos y bienestar para las familias chilenas.

Si queremos recuperar cientos de miles de empleos, probablemente sea hora de que el Estado y la banca vuelvan a mirar a la Pyme no como un beneficiario marginal de las políticas económicas, sino como uno de los principales motores de la recuperación del empleo en Chile.

Santiago, setiembre 21, 2026

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